Hay bandas que no nacen en una sala de ensayo sino en un cruce improbable, como esos estuarios donde el río decide no resistirse más al mar. Allí, en esa frontera inestable, aparece Huella de Venado, una agrupación colombiana de blues punk que desde 2014 viene construyendo una identidad sonora tan cruda como consciente. Ahora, el grupo estrena Estuario, su EP debut, una obra breve y directa que funciona como manifiesto artístico y declaración de principios.
Para quienes siguen de cerca a sus artistas favoritos y buscan nuevas coordenadas dentro del rock latinoamericano, Huella de Venado no es una novedad pasajera sino el resultado de un proceso largo, casi ritual. El nombre del proyecto proviene de un mito de antiguas culturas mexicanas, retomado por Carlos Castañeda, donde el venado simboliza el renacer de la luz tras la oscuridad. Esa imagen no es decorativa: atraviesa la música, las letras y la puesta en escena del grupo.
Huella de Venado nació de la amistad entre Alejandro Silva y Pablo Hoyos, quienes comenzaron a componer canciones en las calles de la 70 en Medellín, entre bares de salsa y punk, con guitarras, riffs urgentes y letras escritas desde las tripas. Desde entonces, la banda atravesó distintos períodos y formaciones hasta consolidar su alineación actual: Alejandro Silva, Negro Silva, en guitarra y voz; Esteban Arazo en bajo, voz y secuencias; y Felipe González en batería y coros.
En vivo, Huella de Venado es una descarga visceral y callejera. Cada integrante asume una identidad que potencia el relato: Esteban Arazo aparece como Señor Jazz, aportando elegancia y pulso; Felipe González encarna a Drunky Punky, sumando el nervio punk; y Alejandro Silva se mueve entre Spicy Black y Negro Navajas, llevando la crudeza y el barrio al frente del escenario. No es un juego de máscaras, es una forma de habitar el sonido.
Estuario reúne cinco canciones que condensan esa búsqueda. El EP se mueve entre el blues crudo, el psychobilly y el punk rock, con letras que dialogan con la naturaleza, la vida urbana y sus contradicciones. El agua funciona como metáfora central: el agua dulce del río y el agua salada del mar, la calma y la violencia, lo introspectivo y lo político.
El tracklist recorre distintos estados de ánimo y pulsiones. Al fondo del mar se presenta como un hit inmediato, una canción sobre el desamor, el viaje y la transformación que producen las experiencias nuevas. Agua de manantial cruza blues y rock para hablar de la violencia y el erotismo en el estallido social colombiano de 2021. Caminaré es una oda liberadora al movimiento y a la decisión de seguir adelante. El mozkito es frenético, pensado para poguear y rascar la roncha que dejan las entidades del poder, el dinero y la religión. Volveré cierra el EP con una historia de despedida y libertad desde el punk rock más directo.
La producción estuvo a cargo de Juan Carlos Henao en Área 51 Estudios, y el resultado es un sonido donde conviven distorsiones punkeras, bajos de blues, psicodelia y baterías psycho-bailables. Las influencias son amplias y asumidas sin pudor: Nirvana, Charly García, The Doors, Pink Floyd, Stevie Wonder, The Cure, Green Day, Chuck Berry, la Fania All Stars y Jimi Hendrix. No como collage, sino como un río caudaloso que desemboca en una voz propia.
Durante el primer semestre del año, Huella de Venado estará promocionando todas las canciones de Estuario y preparando el lanzamiento de un Live Session grabado en Plug Sala de Ensayo dentro del proyecto Bandas de la Casa. De ese registro en vivo, la banda proyecta editar un disco, mientras continúa la planificación de su primer álbum de larga duración con material inédito.
Huella de Venado no propone nostalgia ni pose. Propone convicción. En una escena saturada de fórmulas, su blues punk suena como una toma de posición: tocar desde las tripas, decir algo propio y dejar huella. Para quienes siguen la escena del rock colombiano y latinoamericano, Estuario no es solo un debut: es el primer paso firme de una banda que entiende el rock and roll como un estilo de vida y, todavía, como una forma de resistencia.